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Discurso
para el debate sobre el estado de la nacionalidad del Sr. D. Adán
Martín Menis
29 de Marzo de 2005
Buenas tardes
El Debate sobre el Estado de la Nacionalidad Canaria que celebramos
cada año es -debe ser- una oportunidad que se nos brinda
a todos para construir más y mejor Canarias. Una oportunidad
diferente. Pero una oportunidad que también tienen cada día
todos los ciudadanos: Los que acuden a su trabajo. Los que se preparan
para tenerlo. O los que atienden en su hogar o en cualquier colectivo
a que la vida de los otros sea mejor, más feliz.
Tal día como hoy hacemos un alto en el camino para analizar,
debatir y proponer las bases que nos servirán para seguir
avanzando. Es una oportunidad, desde luego, para hacer balance.
Y lo haremos, estoy seguro. Pero, también es -debería
ser- el momento y el lugar para la discusión de ideas, para
el estudio de las necesidades y las prioridades de nuestra tierra
y de nuestra gente. Y para llegar a un posible y deseable consenso
sobre las soluciones.
Acercándonos ya al meridiano de la legislatura, creo que
podemos estar orgullosos del camino recorrido. Orgullosos, que no
satisfechos. Porque aún queda mucho por recorrer. Probablemente,
a lo largo de este año se han cometido errores. Como estoy
seguro de que se han producido también a lo largo y ancho
de nuestra travesía democrática. Y sé que es
deber de la oposición señalar los aspectos de nuestra
gestión sobre los que discrepan abiertamente. Créanme
si les aseguro que estamos dispuestos a asumir la parte alícuota
de responsabilidad en aquello que se ha dejado de hacer. Pero, de
la misma forma, tampoco tengo la menor duda de que estamos mejor
que hace un año.
Este Gobierno actúa sin prisa, pero sin pausa. Con actitud
tranquila, perseverante, dialogante, abierta y plural, pero tenaz.
Nos importa más el resultado que la apariencia. Nos importa
más que los 16 planes y programas sectoriales del Gobierno,
sus más de un 1.500 proyectos puestos en marcha en las siete
islas con exquisito equilibrio, avancen de forma cohesionada y eficaz,
que el hacer dos o tres proyectos estrella cada año.
Este Gobierno ni para, ni anda entretenido en crisis, ni se distrae
en dimes y diretes, ni deja de tomar decisiones día a día.
Ni tampoco se salta a la torera, arbitraria o caprichosamente, las
múltiples leyes con las que nos hemos dotado para imponer
una línea, un puerto o una carretera. (Reconozco que la normalidad
política es aburrida, a veces tediosa, pero ni me siento
un actor de teatro, ni me gusta desayunarme con un sobresalto).
Señor presidente,
Señoras y señores diputados
No es mi intención ni es posible, en principio, exponerles
en un prolijo listado hasta la última de las acciones realizadas
por todos y cada uno de los departamentos de este Gobierno a lo
largo del pasado año. (Aunque lo haré encantado y
en detalle, si así ustedes lo consideran necesario). Sin
embargo, no quiero eludir el repaso de los hitos más importantes
del pasado año. Un repaso que se desarrollará en torno
a siete grandes ejes, sobre los cuales vamos a seguir trabajando
en lo que queda de legislatura.
Hemos apostado, en primer lugar, por el bienestar de nuestros ciudadanos.
Uno de los ejes sobre los que trabajamos y seguiremos trabajando
hace referencia a la mejora de la atención sanitaria y de
las prestaciones sociales en todo el Archipiélago. Por eso,
hemos puesto en marcha todos los centros que conformarán
la nueva red hospitalaria de Canarias en las siete islas. Es el
primer año en el que podemos decir esto. El primer año
en que todos los centros están lanzados.
Para ello ha sido preciso que, en 2004, hayamos invertido 70 millones
de euros en infraestructuras sanitarias con recursos propios; a
pesar de la penuria de la financiación sanitaria que todas
sus señorías y todas las comunidades conocen. Además,
hemos elaborado y remitido al Parlamento el II Plan de Salud de
Canarias y hemos reducido las listas de espera de más de
seis meses en un 23 por ciento.
Nuestro esfuerzo sanitario ha sido, es y seguirá siendo
enorme. Para conseguir un cuadro asistencial que se resume en más
de diez millones de consultas al año (más de cinco
por habitante), 117.000 ingresos hospitalarios, casi 2.000 asistencias
de urgencias al día y 230 intervenciones quirúrgicas
diarias. Todo ello gracias a la entrega del equipo humano sistema
de salud canario, que hemos reforzado el año pasado con 854
profesionales más. ¿Qué empresa pública
o privada en Canarias ha incrementado su potencial humano en semejante
medida? De otra forma, nunca podríamos seguir garantizando
una prestación universal al más alto nivel tecnológico.
En el ámbito social, vamos a aprobar antes del verano una
Ley, pionera en el Estado, del Derecho a la Prestación Canaria
de Inserción (conocida como de rentas mínimas) que
incrementa de seis a catorce pagas las ayudas que la Comunidad Autónoma
de Canarias da a las personas en situación de riesgo de marginación,
pobreza o exclusión social.
Queremos, en segundo lugar, garantizar la seguridad de los canarios,
por lo que además de la lucha contra la delincuencia, nos
preocupa especialmente la violencia contra las mujeres. En este
sentido, trabajaremos buscando el acuerdo con el Estado, pero con
un objetivo claro: este Gobierno aprobará el anteproyecto
de Ley de Policía Autonómica antes de final de año
y lo enviará al Parlamento para su tramitación.
La educación y la cultura son pilares básicos de
cualquier sociedad desarrollada y otras de las grandes preocupaciones
de este gobierno. De ahí que hayamos incrementado con más
ochenta millones de euros el presupuesto destinado a este departamento.
Impulsamos una Ley de compensación de las desigualdades,
porque queremos una educación de calidad que llegue a todos
en condiciones de equidad.
En cuarto lugar, hemos implementado acciones encaminadas a seguir
modernizando las dotaciones de nuestro Archipiélago, proporcionando
mejores infraestructuras, más tecnología y mejores
transportes que favorezcan la movilidad interinsular. Todo ello,
dentro de unos principios de desarrollo sostenible. En este sentido,
hemos elaborado y presentaremos en abril el Eje que unirá
las siete islas entre sí, en un amplio programa que comprende
acciones en carreteras, puertos, aeropuertos y comunicaciones. Y
hemos adoptado medidas como incrementar en un 40% la partida destinada
a la compensación del coste del transporte de mercancías
entre islas. Además, hemos creado y puesto en marcha el Instituto
Canario de Vivienda y seguimos desarrollando el marco normativo
que controle nuestro crecimiento y nuestros recursos naturales a
través de las directrices de ordenación.
En quinto lugar, este gobierno ha emprendido una serie de políticas
que pretenden no sólo reactivar nuestra economía,
sino incidir en la formación de nuestros trabajadores y en
la incentivación de la inversión, tanto dentro como
fuera de las fronteras de nuestro territorio. Hemos pasado de una
tasa de paro -según los datos de la EPA- en 2003 del 12,10%
al 10,51% en 2004, muy cerca de la media del Estado. Y las tasas
de empleo y paro femenino son mejores que la media estatal. Se han
puesto marcha planes para la inserción laboral de desempleados
-los PROMETEO- adaptados a las singularidades de cada una de las
islas, (destinando a ello más de 32 millones euros). Y hemos
iniciado, por primera vez en Canarias, planes destinados a la formación
continua.
Hablaré, en sexto lugar, del turismo, como principal fuente
de riqueza de este Archipiélago. Nuestro objetivo es la consolidación
de una actividad turística sostenible y competitiva. Y para
ello, en un escenario cada vez con mayor competencia, estamos impulsando
la promoción exterior de Canarias con las siete islas; y
estamos mejorando la formación y las infraestructuras, apostando
por la renovación de la planta alojativa obsoleta, la rehabilitación
de los enclaves turísticos más antiguos. (En este
sentido, hemos suscrito convenios con los cabildos -por un importe
superior a los 252 millones de euros-, destinados a mejorar las
infraestructuras turísticas del Archipiélago).
Por último, seguiremos trabajando como hasta ahora en profundizar
en nuestro autogobierno, en el desarrollo de nuestro Estatuto y
en el marco de las relaciones con el Estado y la Unión Europea
. ¿Nuevo Estatuto para qué? No ya sólo para
ser más dueños o protagonistas de las decisiones que
nos afectan a todos los canarios. Nuevo Estatuto, sobre todo, para
que esas decisiones se adapten mejor a las necesidades de un archipiélago
lejano, ultraperiférico; y no sean copias o remedos de mal
implante de las aplicadas en comunidades continentales.
Señorías,
Estamos convencidos de que gobernar Canarias no consiste exclusivamente
en administrar el legado que recibimos, o en la mecánica
aplicación de las normas. Un gobierno tiene no sólo
el compromiso de la gestión diaria, de asegurar que el engranaje
de los servicios públicos funcione correctamente y de que
los canarios encuentren respuesta a sus necesidades ciudadanas.
Sino que además, un Gobierno tiene el deber de mirar más
allá para prever nuevas coyunturas y nuevas circunstancias.
Planificar el desarrollo y garantizar, también, el futuro.
Canarias debe resituarse en un mundo que es, cada día, más
global. Un mundo en el que se han renovado los esquemas y en donde
las interdependencias e influencias entre distintas zonas del planeta
se han hecho cada vez más evidentes. Un mundo en donde las
coyunturas internacionales tienen repercusiones en nuestro turismo,
en nuestra agricultura, en nuestra economía, en nuestra cultura.
Y lo hemos hecho. A pesar de que esa tarea de análisis y
planificación ha sido criticada hasta la burla, damos por
bien empleado el tiempo dedicado a estudiar y a diseñar las
estrategias de nuestro desarrollo. Como damos por bien empleado
el tiempo y el esfuerzo destinado a promover el consenso entre los
partidos políticos, entre los cabildos, los ayuntamientos
y los distintos agentes sociales -buscando el siempre difícil
equilibrio insular- en aquellos asuntos de especial importancia
para Canarias.
Establecimos lo que serán las bases del armazón de
nuestro futuro: el respeto a la diversidad propia de cada isla,
el espacio único, la tricontinentalidad y la ultraperiferia.
Y formulamos los proyectos estratégicos necesarios para lograrlos:
acciones como el Eje Transinsular, la internacionalización
de nuestra economía, el Estatuto de Autonomía, etcétera,
son elementos concatenados en un común denominador. Y lo
hemos hecho sin descuidar lo que es también una prioridad
para este Gobierno, el día a día. Los asuntos que
a todos, como integrantes de un sistema de convivencia democrático,
nos preocupan.
Señor presidente
Señorías
La sanidad es, efectivamente, una de las grandes preocupaciones
de este Gobierno.
Porque para atender la demanda sanitaria en un territorio fragmentado
como el nuestro, es necesario invertir una enorme cantidad de recursos,
recursos que los sucesivos gobiernos de nuestra autonomía
se han esforzado en procurar. Ese esfuerzo se refleja en el presupuesto
para 2005 de este departamento, casi 1.900 millones de euros, un
once por ciento más que en 2004. Sanidad se lleva el mayor
porcentaje del presupuesto de la Comunidad Autónoma de Canarias
para 2005, un 37,2%.
Todos sabemos que Canarias -por su condición de islas- tiene,
en proporción, más hospitales y centros de salud de
los que le correspondería por su territorio o por su población.
De hecho, Canarias es la Comunidad Autónoma que más
camas hospitalarias tiene por habitante de toda España: la
media nacional son 39 camas por cada diez mil habitantes y este
Archipiélago cuenta con 50,28 camas. Y, aún así,
sigue siendo necesario un mayor esfuerzo para avanzar en el equilibrio
del servicio en todas las islas.
Lo estamos haciendo. El pasado año invertimos 70 millones
en infraestructuras sanitarias. Y hemos conseguido que esté
terminada o en marcha la totalidad de la nueva red hospitalaria
de Canarias, adecuada a la población de cada isla.
Estamos iniciando las obras del nuevo hospital de La Gomera; tenemos
muy avanzadas ya las del hospital de Lanzarote, de Fuerteventura,
el Complejo Materno Insular de Gran Canaria, las obras en La Candelaria
y el Universitario de Tenerife que, junto con el Negrín,
el de El Hierro y el Hospital de La Palma completarán una
red prácticamente nueva de hospitales en todas las islas.
Y, en cumplimiento de uno de los acuerdos de esta Cámara,
las obras del centro sanitario del Norte de Tenerife están
ya adjudicadas, y el del Sur estará licitado y adjudicado
este año.
Sin embargo, el esfuerzo que estamos realizando se hace aún
más complicado si sumamos al problema de la fragmentación
territorial el de la población. En la primera conferencia
de presidentes autonómicos, insistí en la necesidad
de celebrar una cumbre de presidentes destinada monográficamente
a la financiación sanitaria, y que ésta se celebrara
antes de junio del 2005 para que sus resultados pudiesen plasmarse
en los presupuestos del 2006. Los canarios iremos a esa reunión
con casi doscientos cincuenta mil argumentos (242.851 en 2004),
tantos como la diferencia existente entre los cómputos poblacionales
del Estado y de Canarias a la hora de calcular la financiación
sanitaria.
Señorías
Hemos remitido al parlamento el II Plan de Salud de Canarias 2004-2008.
Un instrumento de política sanitaria que se concentra en
los problemas de salud de mayor impacto sobre la sociedad en estos
momentos. En especial, en seis líneas que representan el
40 por ciento de las muertes en Canarias: las enfermedades cardiovasculares,
el cáncer, la diabetes, la salud mental, el envejecimiento
y los accidentes de trabajo. (Con su puesta en marcha reduciremos
las desigualdades aún existentes en los niveles de salud
en nuestra Comunidad autónoma, abordando los posibles desequilibrios
entre islas).
Como dije al principio, la actividad asistencial de la Atención
Primaria se ha incrementado de forma considerable durante 2004.
Ejemplo de ello es la apuesta realizada en actividades de promoción
y prevención de la salud, como el Programa del Niño
Sano, que incluye ya a más de 200.000 niños; la atención
a mayores, que incluye a más de 75.000 personas mayores en
el Programa de Atención a Mayores de los centros de salud,
o la implantación del programa de cardiovasculares
No quiero eludir uno de los grandes problemas de los sistemas sanitarios
públicos, las listas de espera. En Canarias, a 31 de octubre
de 2004, existían más de 25.000 personas esperando
por una intervención quirúrgica. Sin embargo, hay
que señalar que el número de los que esperan más
de 6 meses por una intervención se ha reducido un 23% respecto
a 2003.
Señorías,
Queremos prestar la máxima atención y la máxima
ayuda a aquellos que necesitan de nosotros para salir adelante.
Y para ello, estamos haciendo un esfuerzo no sólo en el terreno
de la salud y la sanidad, sino en el más amplio de los servicios
sociales.
Dentro de las políticas sociales que hemos emprendido con
las familias y colectivos que no se encuentran en los mismos niveles
de bienestar que la media canaria, me gustaría resaltar varios
indicadores:
Está en funcionamiento un plan concertado de prestaciones
básicas de servicios sociales, cuyo fin es financiar la ejecución
de estas prestaciones que llevan a cabo los ayuntamientos. (La aportación
de la Comunidad Autónoma para el desarrollo de dicho plan
es de más de siete millones de euros para el año 2005).
En lo que se refiere al Plan de Integración de Minusválidos,
hemos firmado un convenio con el Ministerio de Trabajo y, en Canarias,
hemos elaborado el Plan de Discapacitados, dotado con más
de 152 millones de euros y que costeará el servicio de 5.400
plazas en todas las islas, de las que 1.400 serán de nueva
construcción. Con este plan se pretende dar cobertura asistencial
a discapacitados motores, psíquicos y de salud mental. La
firma de los convenios con los cabildos está prevista para
este mes de abril.
Con el Plan Sociosanitario de Mayores, hemos conseguido en un año
la puesta en marcha de 300 plazas residenciales y 72 plazas de atención
diurna. Todo ello en colaboración con los cabildos insulares.
Pero, además, dentro del Plan de Acción para las Personas
Mayores, hemos suscrito un convenio con el Ministerio dotado con
más de dos millones seiscientos mil euros.
En los próximos días remitiremos al Foro Canario de
la Inmigración la actualización del II Plan Canario
de Inmigración, documento básico de la política
social del Gobierno en esta materia, en su vertiente asistencial
y humanitaria. Y hemos firmado varios convenios para el desarrollo
de acciones conjuntas con el Gobierno central en materia de atención
a inmigrantes.
Hay que señalar también que en el curso 2003-2004
había matriculados casi 22.000 alumnos extranjeros en los
centros de Canarias, un 23% más que en el curso anterior.
Para mejorar su integración se han puesto en marcha nuevos
programas, hasta destinar a este fin casi dos millones de euros
en este curso, además del coste que supone su escolarización,
que asciende a 4.000 euros por alumno y año.
Por otro lado, nos preocupa que la llegada masiva inmigrantes irregulares
-con falta de recursos, por definición-, pueda llegar a provocar
un engrosamiento de las bolsas de pobreza de nuestras ciudades,
con los problemas de mendicidad, prostitución o delincuencia
que pueden generarse. Sin contar con una segunda vertiente del problema.
Porque la afluencia descontrolada de inmigrantes irregulares genera,
especialmente en nuestro territorio (frágil, escaso, fragmentado,
no hace falta que lo recuerde), una sobrecarga y un impacto económico
y social de enorme magnitud. Y amenaza con provocar un colapso en
los servicios que damos a nuestros ciudadanos y que estamos obligados
también a prestar a todo el que llega a nuestras costas o
a nuestros aeropuertos.
No quiero que se confunda lo que ha de ser nuestra actitud responsable
ante el fenómeno con una actitud xenofoba, uno de nuestros
peligros a medio plazo. Todo lo contrario.
Controlar firmemente a veces, encauzar o derivar otras, y aplicar
siempre el sentido común y el humanitario ante la ola de
inmigración clandestina -imparable en todo el mundo-, es
lo que evitará en el presente y en el futuro las tensiones
sociales, de las que siempre salen más perjudicados los más
desvalidos. En unos casos, los inmigrantes clandestinos serán
explotados y objeto de abuso de los más desaprensivos. En
otras ocasiones, serán nuestros recursos humanos con menos
formación o capacidad (frecuentemente jóvenes) los
que se someterán a una competencia desleal por parte de empleadores
también clandestinos, que no sólo evaden la carga
fiscal que sobrellevamos todos, sino que constituyen una amenaza
para los pensionistas de hoy y para los jubilados del futuro. Estamos
ante un fenómeno muy complejo en el que no valen ni las simplificaciones
ni las inhibiciones.
Canarias ha dicho claramente que quiere compartir las responsabilidades
en un asunto tan delicado como es el control de la inmigración
irregular, pero el Estado se ha negado a ello reiteradamente. Nuestra
responsabilidad como Comunidad Autónoma está limitada,
pues, a ofrecer al inmigrante irregular la atención sanitaria
y humanitaria a la que tiene derecho, ofreciendo la máxima
colaboración para que esa atención se produzca siguiendo
los principios básicos de solidaridad entre islas y cooperación
entre administraciones. En diciembre de 2004 acordamos en Fuerteventura
la elaboración conjunta entre el Estado y la Comunidad Autónoma
de un plan específico de inmigración para Canarias.
Nuestras propuestas -más de 60 medidas- fueron ya remitidas
al Ministerio de Trabajo y estamos esperando su contestación.
(El esfuerzo económico anual realizado por el Gobierno de
Canarias asciende a más de15 millones de euros sólo
para este plan, sin contar los costes de los servicios públicos
que prestamos).
Es importante destacar, no obstante, que las visitas y las gestiones
que hemos realizado ante el reino de Marruecos para mejorar la cooperación
y avanzar en la lucha contra la inmigración clandestina se
han traducido en un incremento de las dotaciones policiales que
Marruecos destina a este fin. Y, como consecuencia directa, se ha
ralentizado lo que hasta el momento ha sido una tendencia creciente
en la llegada de pateras a nuestras costas.
En cualquier caso, estamos muy preocupados con la evolución
que está siguiendo la inmigración irregular en Canarias,
y creemos que deben estarlo también el Estado español
y la Unión Europea. Porque la inmigración es un proceso
dinámico y en aumento; y las medidas que se arbitren deben
ser capaces igualmente de adaptarse progresivamente a las necesidades
y dificultades que se vayan presentando en el futuro. Las soluciones
no pueden ser sólo policiales, ni únicamente de integración
social. Tienen que abarcar un abanico más amplio: que vayan
desde una mayor implicación de la Unión Europea -ya
lo hemos solicitado al comisario Frattini-, a la mejora del control
de nuestras aguas territoriales y de nuestras fronteras canarias,
pasando por la lucha más dura contra las mafias organizadas
que trafican con seres humanos y con su desesperación. Y
debe contar, además, con la ayuda de los países fronterizos
y con información en origen sobre el destino final que espera
al inmigrante que sueña falsamente con "El Dorado"
occidental.
En este sentido, creemos que Canarias -y así lo hemos hecho
saber- debe tener más participación en la cooperación
europea con los países emisores de su entorno y convertirse
en punto de encuentro de las políticas que Estados Unidos
y Europa emprendan con los países africanos. En inmigración,
pero también en otros muchos campos, de los que les hablaré
más adelante.
Al mismo tiempo, hemos ido incrementando las ayudas que prestamos
a los canarios que viven fuera del Archipiélago (en casi
un 83% con respecto al año 2002). En Venezuela, además,
contamos con un Plan de Salud para atender las intervenciones quirúrgicas
de los canarios mayores de 65 años. (El pasado año
se beneficiaron más de mil personas de este plan). Para el
año 2005 hemos aumentado el presupuesto e incluido el suministro
de medicinas para combatir varias enfermedades.
Hemos construido dos casas de acogida y se ha elaborado un plan
de atención sociosanitaria en Venezuela, cuyo objetivo es
la creación de tres centros de día más, la
financiación del funcionamiento de 29 consultorios médicos
en Entidades Canarias y cubrir las necesidades de medicamentos de
los canarios residentes en Venezuela más necesitados.
Señorías,
Los ciudadanos de Canarias esperan que sus gobernantes garanticen
su derecho a vivir en paz. Y vivir en paz significa no sólo
poder salir a la calle sin temor a ser víctima de un acto
delictivo, sino, también, contar con una administración
de justicia eficiente y eficaz y con una policía que vele
por nuestra seguridad. Que toda mujer agredida tenga la garantía
de obtener la ayuda inmediata y necesaria para que el bruto no pueda
repetir la barbarie. Que las mafias que pretenden establecer redes
de delincuencia o prostitución con inmigrantes, aprovechándose
de su situación, se encuentren de frente con nuestro sistema
policial y judicial.
Es una labor cada vez más complicada, porque cada vez somos
más. Así que se hace necesario destinar cada vez más
recursos e implicarnos todos: Gobierno Central, pero también
la comunidad autónoma, cabildos y ayuntamientos. Tenemos
la obligación de promover las acciones que conduzcan a conseguir
que los ciudadanos de Canarias ejerzan plenamente su derecho a la
tranquilidad.
En lo que llevamos de legislatura, el Gobierno de Canarias ha avanzado
en su objetivo de promover una mejora de los servicios que recibe
el ciudadano. Por ejemplo, Canarias es la Comunidad que más
está creciendo en infraestructuras judiciales. En 2004 comenzaron
a funcionar cinco nuevos órganos judiciales, y está
previsto que en 2005 se creen 19 unidades judiciales más.
(El presupuesto actual en materia de Justicia asciende a 120 millones
de euros, cifra que triplica el de 1999. Y entre otros nuevos servicios,
se ha implantado el Registro de Parejas de Hecho.
Creemos que sigue siendo insuficiente la dotación de efectivos
de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, extremo en el que
ha coincidido también este Parlamento. Y seguimos echando
en falta una mayor cooperación por parte de la Administración
central. No obstante, se ha conseguido, al menos, un aumento en
la cobertura de las plazas vacantes y el compromiso de alcanzar
progresivamente la adecuación entre dotación policial
y población canaria. Además, hemos incrementado en
más de un 35% el presupuesto del área de seguridad
en el CECOES-112, y en un 20% los recursos terrestres del Servicio
de Urgencias Canario.
Este Parlamento, en abril pasado, instó al Gobierno de Canarias
a la creación de una Policía Autonómica complementaria
a los restantes cuerpos de seguridad y con las máximas competencias.
Esperamos contar con el acuerdo del Estado, pero, en cualquier caso,
antes de final de año aprobaremos y remitiremos al Parlamento
el anteproyecto de Ley de creación de la Policía Autonómica.
El nuevo Cuerpo policial nacerá con la vocación de
colaborar de la forma más estrecha con las Fuerzas Cuerpos
de Seguridad del Estado y con las policías locales.
Estamos empeñados en luchar contra la violencia de género,
una de las mayores vergüenzas de cualquier sociedad que se
tenga por civilizada. Hay que señalar que el grado de concienciación
con respecto a este problema en Canarias es alto -en parte debido
a las campañas desarrolladas por las instituciones- y somos
unas de las comunidades en donde más denuncias se producen.
Pero aún no es suficiente. Y, por primera vez en Canarias,
se ha puesto en marcha un paquete de medidas integrales para combatir
esta lacra, como los puntos de coordinación, el registro
informático de todos los datos procesales y la creación
de un turno especial de abogados de oficio especializados en la
materia. Y ha comenzado a funcionar un sistema de remisión
electrónica inmediata al 112 de las órdenes de protección
dictadas por los órganos judiciales.
Por su parte, con el Programa de Prevención y Erradicación
de la Violencia de Género, hemos consolidado una red que
se inicia con el servicio de atención a mujeres víctimas
de violencia en el 112 y el Dispositivo de Emergencia para Mujeres
Agredidas (que aumentó su demanda un 36% durante 2004). Esta
red se completa con los servicios de acogida que cada cabildo ha
puesto en marcha por medio de convenios con el Instituto Canario
de la Mujer, y con el servicio de asistencia gratuita en casos de
violencia de género. Además, se sigue ejerciendo la
acción popular en los procedimientos judiciales por muerte
de mujeres.
Este año se regularán los servicios y centros que
integran el sistema para la atención y protección
de las mujeres y del Fondo Canario de Emergencia Social para Mujeres
Víctimas de Violencia de Género. Y seguimos trabajando
en la prevención y localización de situaciones de
violencia de género a través de cursos y protocolos
de detección impartidos a profesionales de la sanidad y de
Educación.
Este Gobierno seguirá trabajando en los próximos
dos años en el desarrollo del III Plan Canario de Igualdad,
un ambicioso documento que exige un esfuerzo transversal en todos
los departamentos.
Señorías,
Me gustaría, si me lo permiten, seguir hablándoles
de la educación en Canarias, otro asunto importantísimo
al que destinamos casi el treinta por ciento del presupuesto. Buena
prueba de esa importancia es el esfuerzo realizado para el 2005,
en el que los fondos para educación superan los 1.500 millones
de euros. Y un hecho relevante es que el gasto educativo, que tradicionalmente
ha estado centrado en el componente de personal, está reorientándose
hacia políticas específicas de calidad y equidad.
La gestión en el ámbito de la educación no
universitaria ha permitido activar distintas medidas contenidas
en el Pacto Social por la Educación. (Y ello, desde la consideración
del alumno como eje de la educación, desde el compromiso
con los agentes económicos y sociales y la colaboración
de ayuntamientos y cabildos, y desde la responsabilidad y el respeto
en la relación con las organizaciones sindicales).
En el curso 2003-2004 hemos puesto en marcha la enseñanza
del inglés en la Educación Infantil desde los 4 años,
y 31 centros lo hacen también a los niños de 3 años.
Además, 437 centros del tercer ciclo de primaria imparten
una segunda lengua. Estamos apostando decididamente por los idiomas,
porque queremos que nuestra población futura sea bilingüe.
La política presupuestaria de estabilidad nos ha permitido
afrontar el coste total del transporte escolar, que cuenta ya con
más de 1.200 rutas. (Y este curso hemos incorporado 210 acompañantes
más en las guaguas escolares). Además, siete nuevos
comedores escolares están en funcionamiento desde el primer
día de curso y doce más lo harán el próximo
septiembre.
La parálisis de la reforma educativa del Estado no nos ha
impedido trabajar en nuestra propia reforma. Hemos elaborado un
Diagnóstico de la realidad de la educación no universitaria
en Canarias (como herramienta fundamental para orientar las propuestas
y medidas de mejora). De este diagnóstico se desprende que
Canarias ha superado el atraso histórico que padecía,
aunque sigue manteniendo indicadores insatisfactorios de éxito
escolar. Nuestro compromiso -incluido en el pacto de gobierno CC-PP-,
de impulsar una ley de compensación de las desigualdades,
que se llamará Ley de la Educación en Canarias, se
plasmará incluyendo todas las medidas que acordó la
Cámara mediante Resoluciones. (Promoveremos la calidad desde
condiciones de equidad, contribuyendo a la corresponsabilidad en
la Educación entre instituciones, centros docentes y familias).
Dado el crecimiento de la población escolar que se produce
en las zonas del sur turístico de Gran Canaria y Tenerife,
junto al experimentado en Lanzarote y Fuerteventura, elaboramos
el Plan Sur, cuyo objetivo es precisamente dar respuesta a esos
crecimientos demográficos.
En educación universitaria hemos puesto en marcha la Fundación
Canaria de becas como instrumento para la promoción de los
estudiantes y la agilización de la gestión. (Y en
2004 también iniciamos el proyecto "Idiomática",
un programa de becas para la realización de estancias en
el extranjero con el fin de perfeccionar el inglés).
Además, quiero destacar que tras la negociación sindical
y su aprobación por la Agencia Canaria de Evaluación
de la Calidad y Acreditación Universitaria (ACECAU), entró
en vigor el nuevo Protocolo de complementos ligados a la buena docencia,
la investigación y la gestión universitaria. Representan
el mayor esfuerzo financiero en retribuciones complementarias del
profesorado en todo el Estado. Esfuerzo que se concreta en una aportación
en 2005 de más de 15 millones de euros.
En lo que respecta al área de cultura, queremos destacar
que, por primera vez, Canarias ha conseguido que el Estado reconozca
nuestras singularidades en materia cultural. Este reconocimiento
supone un avance a la hora de defender nuestra producción
cultural, que esperamos que se plasme en medidas concretas que compensen
el coste de la lejanía a la hora de realizar actividades
culturales en nuestro territorio o de exportar nuestras creaciones
artísticas.
En el ámbito cultural, además, estamos trabajando
por adaptar las acciones que se emprendan a la nueva realidad social
del Archipiélago. Es una apuesta por conservar la tradición
y la diversidad que nos caracteriza; pero, además, por el
cambio, la innovación y la creatividad cultural de nuestra
gente. (Una apuesta que se plasma también en el fomento de
la movilidad de las personas y los proyectos artísticos entre
las islas, en la promoción del intercambio cultural con el
fin de acercarnos unos a otros. La cultura, también, contribuye
a crear un espacio único en Canarias.)
Para ello, entre otras medidas, hemos creado la empresa Canarias
Cultura en Red que además de aglutinar el Festival de Música
de Canarias o la Filmoteca de Canarias, asume como objetivos, en
primer lugar, la promoción de la cultura canaria en el exterior,
a través del programa Canarias Crea. En segundo lugar, el
apoyo a las culturas emergentes, la investigación y la innovación
en materia cultural y las nuevas generaciones de creadores. (En
tercer lugar, la cooperación con cabildos y ayuntamientos
en materia cultural (prueba de ello es la elaboración de
un borrador de ley de Patrimonio Cultural o el borrador de Ley Canaria
de Bibliotecas basada en la red de cabildos). Y también la
promoción de la cooperación con países del
entorno geográfico de Canarias a través del programa
"Diálogos con Africa, Diálogos con América:
la Cultura del Encuentro".
Además, hemos hecho una apuesta por nuestro pasado con el
programa Islas con Historia; por la igualdad de oportunidades entre
islas y entre géneros; por la movilidad deportiva y por la
movilidad cultural. (Y hemos puesto en marcha un programa para la
revitalización de los conjuntos históricos de Canarias
y el programa Canarias, Arte y Paisaje, que es también una
apuesta por la sostenibilidad).
Se están realizando valiosísimas actuaciones en todas
las islas para poner a disposición de nuestros ciudadanos
y de nuestros visitantes nuestro patrimonio cultural. (Así,
entre otras, podríamos destacar en Gran Canaria la próxima
inauguración de La Cueva Pintada, en Gáldar; en La
Palma podemos adelantar la finalización del Museo Arqueológico
de Los Llanos de Aridane; en Tenerife, la Casa del Patio, en Santiago
del Teide; en Lanzarote podemos anunciar el comienzo de las obras
del Parque Arqueológico de Zonzamas o la finalización
de la rehabilitación del Castillo de San Gabriel; en La Gomera,
la rehabilitación de La Casa de la Quilla en San Sebastián
y de la Iglesia de la Encarnación en Hermigua; en El Hierro,
el equipamiento exterior del Centro de Visitantes del Parque Arqueológico
El Julán; y, por último, en Fuerteventura, la restauración
de la Casa de Los Coroneles).
(Y hemos conseguido que se haya incluido en la Lista Indicativa
de España la candidatura del Parque Nacional del Teide como
Patrimonio de la Humanidad y la del Silbo Gomero como Obra Maestra
Oral e Inmaterial de la Humanidad).
Señor Presidente,
Señorías,
Nuestro pueblo inicia el siglo XXI dejando atrás lastres
que arrastramos durante demasiado tiempo. Pero como la memoria es
benevolente, quizás muchos ciudadanos no recuerden ya cómo
eran estas islas hace diez, quince o veinte años. El progreso
nos quedaba tan lejos como el continente europeo al que pertenecemos.
No sólo éramos los más pobres y analfabetos
del Estado, sino que el desequilibrio entre islas era abismal, padecíamos
unos precarios servicios sanitarios, pocas y malas carreteras y
prácticamente ninguna industria.
Teníamos un reto claro: conseguir que cada isla conservara
su propia personalidad como territorio, pero que ninguna estuviera
detrás de otra. Apostamos por crecer desde la diversidad,
dotando a cada una de las siete islas de servicios e infraestructuras
propias. Y hemos ido, poco a poco, esforzadamente, subiendo peldaños
que nos han traído hasta el siglo XXI en condiciones muy
distintas a las que sufríamos hace no tanto tiempo.
Hoy, afortunadamente, el objetivo no se centra tanto en la dotación
de infraestructuras básicas, como en la consecución
de un espacio diverso y al mismo tiempo cohesionado. Un territorio
que aproveche sus recursos naturales, respetuoso con el medio ambiente,
tecnológicamente competitivo y en el que el ciudadano encuentre
respuesta a sus demandas diarias de transportes, vivienda, energía,
etcétera.
El reto de acercar las islas para conseguir un único espacio
de oportunidades y un mercado de dos millones de clientes, pasa
por consolidar una red de transportes que nos conecte más
y mejor unos a otros. En este sentido, se ha trabajado y ya se tiene
definido el Eje Transinsular de Transportes. Este documento -que
se presentará en esta Cámara en el mes de abril-,
establece como objetivo la configuración de un eje aglutinante
del crecimiento, la accesibilidad y el comercio en Canarias. Engloba
y planifica las infraestructuras portuarias, aeroportuarias, de
carreteras, de transportes y de telecomunicaciones necesarias para
conformar ese Eje. De tal manera que los mercados insulares queden
integrados en un único mercado, en un solo espacio cultural,
en un territorio continuo desde el punto de vista social, empresarial,
deportivo o de ocio.
(Este Eje Transinsular de Transportes tendrá su base normativa
en la Ley Canaria del Transporte Terrestre, la Ley de transporte
Marítimo interinsular, la Ley de Carreteras de Canarias y
las Directrices de Ordenación de Infraestructuras y Transportes
que serán llevadas al Parlamento en lo que queda de legislatura.)
En la primera mitad de esta legislatura, hemos acometido la construcción
o mejora de 167 kilómetros de carreteras, con una inversión
de 600 millones de euros. Y hemos suscrito convenios de colaboración
con los Cabildos insulares para la modernización del transporte
terrestre discrecional de pasajeros, mercancías y taxis por
importe de más de cinco millones de euros.
Para acercar las islas, hemos incrementado en un 40% la partida
destinada a la compensación del transporte de mercancías
entre islas, que ascendió en 2004 a 2 millones de euros.
Y se han concedido 9,8 millones de euros como bonificación
al transporte marítimo de pasajeros. Esta misma mañana,
además, el Gobierno de Canarias acordó subir del 15
al 20% la bonificación del transporte marítimo de
pasajeros (con lo que la subvención pasa a ser del 35%).
No renunciamos, sin embargo, a que esa bonificación sea costeada
en su totalidad por el Estado, dentro de las compensaciones al coste
de la insularidad a las que tenemos derecho, como recoge nuestra
propia Constitución.
En aras también a procurar una mejora en las condiciones
de vida y en el entorno cotidiano en el que se desenvuelven los
canarios, estamos dando cumplimiento a las previsiones del Plan
de Vivienda de Canarias 2002-2005. Durante 2004 se inició
la construcción de 4.354 viviendas, de las que más
de 1.300 se destinaran a personas con ingresos inferiores a 2,5
veces el salario mínimo interprofesional. Además,
se han concedido ayudas para la adquisición de vivienda usada
a precio tasado, lo que ha permitido a 762 familias más acceder
a un inmueble.
Se ha creado una línea de ayudas para la adquisición
de suelo destinado a la construcción de viviendas protegidas.
Con ella se ha conseguido que los promotores privados destinen suelo
para la construcción de 1.411 viviendas. Y hemos puesto en
marcha el Instituto Canario de la Vivienda, en el que están
representadas todas las administraciones con competencia en la materia.
En materia de fomento industrial e innovación tecnológica,
hemos prestado asistencia a más de 140 empresas con objetivos
de innovación, y se ha puesto en marcha el proyecto Pymes.es,
(una aplicación informática para mejorar los sistemas
de ventas, gestión, comercialización, almacenamiento,
etcétera).
Impulsando el uso de las tecnologías de la información
y las comunicaciones, se ha avanzado más que en el resto
del Estado en la implantación de la sociedad de la información
en Canarias. Por ejemplo, tenemos unos porcentajes superiores al
resto del territorio nacional en número de PC.s (48% frente
a un 45%); o en penetración de Internet en los hogares (29.6%
frente a 25.2%); y en banda ancha (45% frente a 37%).
Además, se ha iniciado el programa "La Palma Digital"
dentro del proyecto "ciudades digitales". En este primer
año se han implantado ya 30 telecentros con la finalidad
de reducir "la brecha digital" de la isla. (Este programa
había sido una promesa y una expectativa durante varios años,
y ahora ha comenzado a ser realidad).
En la conclusión de la primera parte del Proyecto de nuevas
tecnologías en la Escuela (el Proyecto Medusa), acabamos
de adjudicar la segunda fase de dicho proyecto, con un presupuesto
de 32 millones de euros, para abarcar principalmente a los centros
de primaria. Además, se han invertido más de 23 millones
de euros en la dotación de equipamientos de 339 centros de
Educación Secundaria. En el programa "educación.es"
el número de centros educativos conectados a Internet ha
pasado de 399 en julio de 2003 a 816 en el momento actual, (destacando
entre ellos la existencia de 111 centros educativos conectados a
Internet mediante satélite).
Por otro lado, con el objetivo de garantizar el suministro eléctrico
en todas las islas en condiciones de calidad, seguridad y precio
(-y minimizando el impacto ambiental, que es un objetivo en el que
estamos empeñados-) hemos suscrito un convenio con Unelco-Endesa
para garantizar la prestación del servicio eléctrico
en Canarias durante los próximos cuatro años. Mediante
este convenio, Endesa se compromete a resolver las deficiencias
detectadas en generación, transporte y distribución
del servicio antes del 2009 y a emplear en ello una inversión
de 1077 millones de euros.
El punto hoy más crítico de la red, el tendido eléctrico
al Sur de Tenerife, fue objeto de la atención y el mandato
de este Parlamento, que instó al Gobierno a resolverlo con
agilidad, pero no de cualquier manera ni a cualquier precio. El
anterior proyecto desechado costó trece años de estudios
y trabajos. En menos de dos años, este Gobierno tiene ya
un proyecto técnico que no invade -como prometimos -espacios
naturales y que cuenta con la unanimidad de todas las instituciones
canarias implicadas. Pero cuya viabilidad ha exigido muchos tipos
de ingeniería: industrial, medioambiental, jurídica,
social y política. Durante el resto de su tramitación
exigirá la modificación de la Ley del Sector Eléctrico
de Canarias, afectará a planeamientos municipales y, además,
ha de conseguir la compatibilidad con las servidumbres aéreas
de Aviación Civil. Y es que si algunos piensan que estamos
en los tiempos en que una autoridad se sentaba ante un mapa y trazaba
una línea, se equivoca. Y se equivoca por suerte para la
ciudadanía y para mayor trabajo de las autoridades implicadas.
(Este es un ejemplo claro de la reflexión que les hacía
al principio).
Por otro lado, durante el 2004 el Gobierno encargó una inspección
y una auditoría completa del estado actual de las redes y
centrales, así como de los sistemas de mantenimiento de las
redes de transporte y los grupos del operador principal de nuestro
Archipiélago. Nunca hasta ahora se había hecho algo
así en Canarias. Los resultados han permitido mejorar los
procedimientos de operación y mantenimiento que afectan al
servicio. Y como consecuencia directa, la calidad del suministro
mejoró con respecto al 2003 en un 41% aproximadamente, logrando
por primera vez en nuestra historia rebajar las interrupciones hasta
la media de España.
Además, para la diversificación, el ahorro energético
y la protección del medio ambiente, se han sacado los concursos
de potencia eólica de 344 megavatios, con los que Canarias
no sólo contribuirá a la reducción de emisiones
de CO2, sino que esperamos ahorrar 335 millones de litros de petróleo
de consumo al año. (Asimismo, mediante el programa PROCASOL
se han concedido ayudas a iniciativas de ahorro energético
y fomento de las energías renovables por un importe cercano
a los dos millones y medio de euros).
En cualquier caso, el único mecanismo con el que contamos
para cumplir los compromisos de Kioto es la introducción
de centrales de regasificación, como energía alternativa
menos contaminante. Estamos pendientes de la declaración
medioambiental que debe emitir el Ministerio de Medio Ambiente y
de la concesión administrativa del Ministerio de Industria
para poner en marcha dos centrales en Canarias. La entrada de las
dos plantas supondrá una reducción de 1,7 millones
de toneladas de CO2 a la atmósfera, de los seis millones
que actualmente emiten todas las centrales térmicas de Canarias.
Y es que, ya lo dije, queremos orientar nuestro desarrollo de forma
que sea respetuoso con el medio ambiente. Porque sabemos que la
sostenibilidad es la única forma posible de crecimiento para
Canarias.
Desarrollo sostenible es un concepto que engloba un amplio espectro
de medidas tendentes a conseguir el equilibrio entre población,
justicia social, economía, respeto ambiental y conservación
del patrimonio natural y cultural. Y es un principio que implica
a la sociedad en su conjunto: desde lo individual a lo colectivo,
desde lo público a lo privado. Porque la sostenibilidad no
puede ser de ninguna manera aplicada unilateralmente, ni por decreto.
(Prever los efectos del desarrollo significa comprometer a muchos
sectores en un cambio de mentalidad en el que no prime el beneficio
económico a corto plazo y que, además, se convierta
en una nueva manera de vivir. Las instituciones, las empresas y
los ciudadanos tienen que adoptar nuevos hábitos de comportamiento
si queremos lograr resultados).
Señorías
La aplicación de una política de ordenación
del territorio en Canarias resulta extremadamente complicada. En
primer lugar, los canarios hemos garantizado la protección
de gran parte de nuestra tierra. Tenemos el 42% del espacio terrestre
protegido. Ese porcentaje duplica al de la siguiente comunidad -Cataluña,
con un 21%- y es veinte veces superior a Comunidades como Galicia,
Aragón y Baleares, que apenas tienen el 2%. En su conjunto,
España tiene protegida una décima parte de su territorio,
mientras que Canarias protege casi la mitad del suyo.
A lo anterior se une, entre otros, un marco normativo relativamente
reciente y complejo, la falta de experiencia en gestión territorial
de nuestras administraciones, la altísima fragmentación
de la propiedad del suelo, etc.
Canarias ha desarrollado en los últimos años todo
un marco legislativo en materia de ordenación del territorio
de enorme valor y alcance social, a la vanguardia de Europa. El
Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio
y de Espacios Naturales de Canarias junto con la Ley de las Directrices
de Ordenación General y las Directrices de Ordenación
del Turismo de Canarias, configura un sistema de planeamiento amplio,
completo y variado.
El desarrollo de este marco legislativo se encuentra desde hace
unos pocos años en plena efervescencia. Canarias necesita
disponer, cuanto antes, de la totalidad de su territorio ordenado
en sus distintos ámbitos, escalas y concepciones. Esto es,
que se aprueben los planes generales de ordenación de los
distintos municipios y los planes de los Espacios Naturales Protegidos
de aquellos espacios más humanizados.
Las islas necesitan generar un marco de desarrollo y competitividad
que no bloquee aquellas iniciativas coherentes con el modelo por
el que se ha apostado y con las necesidades que la propia sociedad
demanda. Un marco estable, en el que las reglas del juego para intervenir
en el territorio estén definidas. Y, consiguientemente, que
existan las garantías jurídicas y administrativas
precisas para propiciar la atracción de iniciativas inversoras
interesantes para esta Comunidad.
Este Gobierno le ha dedicado los mayores esfuerzos en recursos
humanos y financieros, al objeto de que todos los ayuntamientos
puedan disponer y adaptar su planeamiento municipal al nuevo marco
normativo en el menor tiempo posible. Conscientes de que son ellos
los que han de abordar el proceso, estoy convencido de que la gran
mayoría de ayuntamientos dispondrá de su correspondiente
Plan General antes de que finalice esta legislatura. Para ello,
seguirán contando con todo el apoyo y empuje de este Gobierno.
La aprobación de las directrices sectoriales no debe suponer
un retraso en la disponibilidad del planeamiento municipal. Lo fundamental
está marcado por las dos leyes básicas. Por tanto,
la aplicación obligatoria e imperativa que contengan las
directrices sectoriales deberá estar circunscrita a aquellos
aspectos de vital importancia para conseguir el modelo territorial
definido por las dos leyes antes referidas.
Una vez definido el marco normativo, comienza la tarea más
complicada: la gestión del territorio y del medio ambiente
adaptada a estas normas.
Si no hay una adecuada capacidad de gestión del territorio
por parte de los municipios, a través de los instrumentos
de ordenación -especialmente de aquellos más ejecutivos,
como el planeamiento municipal y parcial y la ejecución de
los proyectos de urbanización-, no habrá servido para
nada todo el amplio y prolijo proceso de planificación y
ordenación puesto en marcha en Canarias.
(Aspectos que demandan de iniciativas propias en materia de gestión
territorial, como pueden ser la reconversión de nuestros
ámbitos turísticos obsoletos o las dificultades de
obtención de suelo para llevar a cabo las iniciativas públicas
vinculadas a desarrollar los planes de viviendas de protección
oficial, educativos, sanitarios, de viario, etc., encuentran un
panorama incierto no sólo por la escasa experiencia gestora
existente, sino también por la insuficiente infraestructura
de las administraciones locales para llevar a cabo tales políticas).
Por ello, es básico que los ayuntamientos se comprometan
en una nueva cultura territorial, basada en los principios de cooperación
interadministrativa, eficacia en la gestión y transparencia.
Además del apoyo que vienen recibiendo del Gobierno autonómico
para disponer de sus planes generales, los municipios han de implantar
procesos de calidad que mejoren los procedimientos administrativos
ligados a la gestión del territorio. El Gobierno, por su
parte, se compromete a impulsar iniciativas de formación
de los recursos técnicos de las administraciones locales
tanto en materia de ordenación como de gestión del
territorio.
En el desarrollo de las Directrices ha sido muy importante la desclasificación
de más de 60 millones de metros cuadrados de suelo turístico-residencial
que no había sido desarrollado urbanísticamente, donde
hubieran podido construirse más de 240.000 plazas turísticas.
Esta medida ejemplifica claramente el sentido de las políticas
desarrolladas por el Gobierno para modular un desarrollo sostenible.
Complementando esas Directrices de Ordenación General y
del Turismo, en materia ambiental hemos iniciado la formulación
de las Directrices Sectoriales de Residuos, y se cuenta ya con los
avances de planeamiento de las Directrices del Paisaje; de Litoral;
de Calidad Ambiental y de Recursos Forestales. Para el impulso de
todo ello, aprobamos un presupuesto para 2005 de casi cinco millones
de euros más que en 2004.
Hemos elaborado el reglamento del Foro Canario de Desarrollo Sostenible,
el órgano de seguimiento y evaluación de la Estrategia
Canaria de Desarrollo Sostenible, de las Directrices de Ordenación
General y de las directrices de ordenación sectoriales que
se aprueben y que estamos poniendo en marcha. Y en materia de residuos,
hemos invertido en infraestructuras básicas -dentro del Plan
de Residuos- un importe superior a los 152 millones de euros.
Y, además, hemos realizado gestiones ante la Organización
Marítima Internacional para la declaración de Canarias
como área marina especialmente sensible, al objeto de poder
controlar y regular el paso de buques con mercancías peligrosas
en las aguas que rodean al Archipiélago. Ya se ha elaborado,
actualmente en fase de alegaciones, el Plan de Contingentación
por Contaminación Marina Accidental.
Señores y señoras diputadas,
Para abordar la política económica de este Gobierno
es necesario primero hacer referencia al contexto en el que nos
movemos.
A pesar de que la economía mundial creció de forma
importante en 2004 gracias a los motores de China y EEUU, la Zona
Euro continuó estancada. La economía española,
sin embargo, sí pudo seguir creciendo a buen ritmo, -un 2,7%-
básicamente por la fortaleza de la demanda interna y la creación
sostenida de empleo.
En Canarias el crecimiento ha sido moderado. En buena medida, por
la crisis del turismo extranjero que, no obstante, se ha visto compensada
en parte por el buen comportamiento del turismo español.
Hemos crecido, en cualquier caso, por encima de la media europea
(las estimaciones canarias para 2004 se sitúan en tono al
2,1% o el 2,2% según las fuentes).
Este crecimiento económico superior a la media europea nos
ha permitido seguir creando puestos de trabajo y combatir el paro
con éxito en 2004. Efectivamente -y pese a la incorporación
de 32.000 nuevas personas al mercado laboral- se han podido corregir
desequilibrios de años anteriores. La tasa de paro ha pasado
del 12,10% en 2003 al 10,51% en 2004, muy cerca de la media del
Estado.
Además, el pasado año se redujo la tasa de paro de
las mujeres más que la de los hombres y se creó más
empleo femenino. De hecho, las tasas de empleo y de paro de las
mujeres canarias son mejores -aproximadamente dos puntos- que la
media española. Y Canarias, en 2004, ha vuelto a ser la Comunidad
menos inflacionista de todo el Estado.
El objetivo del pleno empleo es, como no podía ser de otra
manera, una prioridad para cualquier gobierno. En este sentido,
hemos destinado más de 46 millones de euros a instituciones
sin ánimo de lucro para la contratación de desempleados,
(incidiendo más en los jóvenes, mujeres, parados de
larga duración mayores de 45 años, discapacitados
e inmigrantes). Gracias a esta medida, se han podido contratar 8.000
personas.
Además, casi 800 discapacitados se han beneficiado de aproximadamente
dos millones de euros, que se han destinado a subvencionar la contratación
indefinida de los mismos, su constitución como trabajadores
autónomos o su integración en Centros Especiales de
Empleo. En 2005 se gastarán en políticas activas de
empleo más de 225 millones de euros.
Se han puesto en marcha los planes PROMETEOs en todas las Islas,
a través de convenios con los cabildos y con las dos capitales
canarias. Estos planes (han contado con una financiación
de 32 millones de euros y) tienen como objetivo la inserción
laboral de desempleados, la emprendeduría, la orientación
laboral y la formación.
(El pasado mayo se firmaron los acuerdos de concertación
social de Canarias entre sindicatos, empresarios y Gobierno, manteniendo
la ya larga tradición de acuerdo entre las partes sociales.
Asimismo, también tuvo lugar la firma del II Plan de Siniestrabilidad
Laboral para el periodo 2005-2008. En este sentido, destacar que
en el 2004 ya se produjo una reducción del 16,4% de los accidentes
laborales graves).
En materia presupuestaria, hemos mantenido una cultura del rigor,
con una serie de medidas encaminadas, por un lado, a mejorar los
mecanismos de control del gasto y, por otro, a agilizar la gestión
reduciendo determinados plazos y procedimientos administrativos.
Como consecuencia de ello, hemos terminado de sanear las cuentas
autonómicas, liquidando la deuda que tenía la Comunidad
Autónoma con sus proveedores (fundamentalmente en Sanidad,
justicia y menores).
Paralelamente, en el año 2004, se ha abordado una reducción
fiscal importante. En materia de IRPF, se pusieron en marcha deducciones
con una clara finalidad de protección social: por traslado
de residencia habitual, por nacimiento de hijos, por minusvalía,
por gasto de guardería, para contribuyentes mayores de 65
años y para cantidades donadas a hijos para adquisición
de vivienda habitual. Además, en el Impuesto sobre Sucesiones
se mejoró el tratamiento fiscal para los casos de herederos
minusválidos, sucesión hereditaria de vivienda habitual
y sucesión hereditaria de empresas individuales si se mantiene
la actividad durante los años siguientes.
La puesta en marcha del Plan de Racionalización de Empresas
Públicas ha sido otro de los principales logros de lo que
llevamos de legislatura. (Este Plan persigue dimensionar y modernizar
el sector público canario, mediante una redefinición
del papel a desempeñar por cada empresa pública).
Hemos elaborado y puesto en marcha un Plan de Reactivación
de la Economía que comenzó a implementarse ya en el
2004 sobre tres ejes fundamentales: el incremento de la inversión
pública -cuya ejecución en el 2004 ya fue un 12% más
elevada que en el año 2003, y el importe consignado en el
2005 fue casi un 15% superior al de 2004-, el fomento empresarial
y la internacionalización de la economía canaria.
En desarrollo del que hemos definido como uno de los cuatro ejes
sobre los que se asentará el desarrollo futuro de Canarias,
nuestro papel como plataforma tricontinental (los otros tres, me
lo han oído muchas veces, son la apuesta por la diversidad
de cada isla, el espacio único canario y la consagración
de nuestra singularidad en la Unión Europea y en el bloque
constitucional formado por el Estatuto de Autonomía y la
Constitución Española), destacan los esfuerzos realizados
para promover la apertura de nuevos mercados. En este sentido, se
han organizado con éxito durante 2004 un total de 14 misiones
empresariales sectoriales en el exterior, en las que participaron
más de 200 empresas canarias.
Por otro lado, se siguen ejecutando -al 50% con los cabildos-
los planes sectoriales de las zonas comerciales abiertas para potenciar
el comercio tradicional. Gracias a ellos se han llevado a cabo obras
de rehabilitación en zonas urbanas y turísticas, beneficiando
a más de 3.000 comercios canarios en 17 zonas distintas de
nuestras islas. Asimismo, para apoyar también el comercio
tradicional, se han reducido los días festivos en que podían
abrir los comercios de 12 a 9. Y los horarios de apertura han pasado
de 90 a 72 horas.
El crecimiento sostenido de la población por encima del
de la economía conduce a una pérdida de convergencia
respecto a los indicadores per cápita europeos. Por ello,
además de otras medidas, se están redoblando los esfuerzos
por mejorar la productividad y la competitividad de la economía
canaria. A este objetivo va encaminada gran parte de la política
de conectividad tanto interna -entre islas, eje transinsular- como
con el exterior -Archipiélago Atlántico-. La mejora
de las comunicaciones en frecuencias, rutas y precios, tanto por
vía aérea, marítima, como en telecomunicaiones,
persigue la mejora de la competitividad de todo nuestro tejido productivo.
Para ello, es imprescindible que los puertos y aeropuertos se pongan
al servicio de esta estrategia de captación de nuevos tráficos,
con tarifas y costes competitivos. Para la competitividad del turismo,
en estos momentos captar vuelos hacia Canarias es básico.
El otro instrumento para la mejora de la competitividad son los
programas, por fin transferidos, a las Comunidades Autónomas
en materia de formación continua. Estos programas se están
orientando ya a mejorar la productividad y cualificación,
especialmente, en aquellos sectores más expuestos a la competencia
internacional como es el caso del turismo.
Finalmente, las Universidades y los numerosos centros de investigación
canaria deben asumir la responsabilidad social, en el marco de su
autonomía, de orientar sus líneas de investigación
acorde con las necesidades que la sociedad canaria y su tejido productivo
demandan. En esta línea se ha venido y se seguirá
trabajando con las Universidades en programas concretos de I+D+I.
Y aunque haré referencia a lo que supondrá el reconocimiento
de la ultraperiferia en la Constitución Europea más
adelante, me gustaría decir ya que es, sin duda, uno de los
principales hitos no sólo de esta legislatura sino de toda
nuestra historia autonómica. En esta misma línea,
destaca el acuerdo alcanzado con el Estado por el que se establece
un sistema singular de participación de la Comunidad Autónoma
de Canarias en los asuntos de la Unión Europea que nos afectan
directamente.
Obviamente, Europa va a seguir siendo un objetivo prioritario en
los años que quedan de legislatura, ya que estamos ante un
periodo 'clave' para renegociar los sistemas de ayuda: el Régimen
Economico-Fiscal de Canarias (REF), los fondos estructurales y el
Régimen Especial de Abastecimiento (REA).
Por otro lado, Canarias -concretamente Gran Canaria- será
la sede de la Casa de Africa en España. Y en Tenerife se
articulará un centro de encuentro entre Europa y América,
para abordar materias de cooperación al desarrollo, cooperación
comercial y económica, inmigración y transportes,
en la que se implique la Unión Europea.
(Hemos asistido a un buen número de reuniones y foros internacionales
para hacer oír la voz de Canarias en el mundo: cursamos visitas
al máximo nivel a países como Marruecos, Mauritania,
Brasil, Cabo Verde y Senegal; estuvimos en Berlín, en el
Congreso sobre Energías Renovables; en el Foro de Turismo
de Venecia; en la Conferencia sobre Cooperación e Integración
Centroamericana y en la reunión de los embajadores centroamericanos
en Madrid. Asistimos a la Cumbre Iberoamericana de Presidentes,
en donde comenzamos a poner las bases para una iniciativa de desarrollo
conjunto de los transportes, el turismo y la cultura).
Señoras y señores diputados,
Entrando en otro aspecto de nuestra economía -conscientes
de la necesidad de conciliar las actividades agrarias y la protección
medioambiental-, hemos iniciado en 2004 el procedimiento de elaboración
de las directrices de ordenación del suelo agrario. (Hemos
avanzado en el diagnóstico de la situación actual
y la manera de afrontar la ordenación, la protección,
la diferenciación y delimitación de la actividad agropecuaria.)
Dentro de nuestra agricultura de exportación, en lo que
se refiere al plátano, recientemente la Comisión Europea
ha anunciado que el arancel que se aplicará en el futuro
régimen exclusivamente arancelario que debe entrar en vigor
en el 2006 será de 230 euros por tonelada. Creemos que esta
cifra es insuficiente, apoyándonos no sólo en las
características de nuestro mercado y nuestra producción,
sino en dos estudios realizados por la Viceconsejería de
Agricultura y presentados a la Comisión Europea. Previsiblemente,
esta cuestión continuará debatiéndose intensamente,
tanto en el seno de la propia Unión Europea, como en la OCM.
En cuanto al tomate, estamos intentando que el nuevo Poseican tenga
una ayuda más importante, que junto con el aumento de la
aportación pública a los fletes de transporte, permita
a esta producción mantener su competitividad frente a otras
exportaciones de otros orígenes.
(El cultivo de flores y plantas ocupa el tercer lugar en importancia
económica en el sector agrícola de Canarias -después
del plátano y el tomate-, con 450 hectáreas de cultivo.
Un paso decisivo en 2004 ha sido la firma de un seguro colectivo
para el sector, que no contaba con él).
En lo que se refiere al POSEICAN de mercado interior y su desarrollo,
hemos cumplido uno de los grandes compromisos de legislatura en
esta materia: la ayuda a la producción canaria destinada
a nuestro propio mercado casi se ha duplicado (de 5,5 millones de
euros en 2002 a 10,5 en la campaña 2003,última cerrada).
(Esperamos que en la campaña 2004 continúe su progresión,
con el objetivo de que tanto nuestros mercados continúen
abastecidos de nuestras producciones frescas como de fomentar la
actividad de nuestros productores).
Gracias a la implantación de estas ayudas, se ha conseguido
que el agricultor canario pueda competir en precios y calidad con
los productos agrícolas de importación. (A consecuencia
de ello, el agricultor, además, ha reorganizado y planificado
su producción y mejorado los canales de comercialización,
lo que ha comportado a su vez una mejora de las rentas de los productores
y unas mejores cuotas de autoabastecimiento).
En esta línea de aumentar la competitividad de nuestra agricultura
destinada al mercado interior, hemos elaborado la ley por la que
se crea el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (y se encuentra
actualmente en el Parlamento). El Instituto pretende ser la herramienta
para promover y proteger la calidad de las producciones agroalimentarias.
(De otra parte, se han realizado mejoras en materia de regadíos
a través del Convenio con el Ministerio, del convenio con
los Cabildos Insulares y con las propias subvenciones concedidas,
lo que ha permitido acometer actuaciones para la mejora de la eficiencia
de los actuales regadíos, de la mejora de la calidad de los
recursos hídricos disponibles y de utilización de
nuevos recursos para el regadío).
(En condiciones igualmente satisfactorias se desarrolla el Sobre
Ganadero. Después de dos años de aplicación,
con un presupuesto global para 2002-2006 de 32 millones de euros,
se ha constatado que 565 explotaciones se han adaptado a los criterios
de calidad exigidos por el citado Sobre. (Y esto se ha traducido
en un incremento de más de 25.000 cabezas de ganado caprino
y más de 3.000 bovino en el año 2004).
Permítanme, señoras y señores diputados, que
les hable ahora de nuestra principal fuente de ingresos y la que,
seguramente, más está adaptándose al nuevo
modelo de crecimiento que pretendemos para Canarias basado en un
desarrollo sostenible.
Durante el pasado año se ha llevado a cabo un ambicioso
plan de promoción. El éxito de esas campañas
puestas en marcha, tanto en el mercado peninsular (lo que se tradujo
en la llegada de 150.000 turistas más), como en los países
nórdicos (45.000 visitantes procedentes de esos países
después de tres meses de campaña), ha permitido paliar
en parte la caída de los mercados tradicionales canarios,
el turismo británico y el alemán.
En materia de promoción destaca también la creación
de "PROMOTUR Turismo de Canarias, SA". Con esta nueva
sociedad se obtendrá una mayor eficiencia en la promoción
turística de Canarias y de cada isla, mediante la coordinación
de acciones promocionales. Venderemos y potenciaremos la marca "Canarias"
como un único destino, respetando los atractivos insulares
y convirtiéndolos en un valor. Además, se ha puesto
en marcha el primer Plan de Marketing de Canarias, consensuado con
los cabildos, y que supone un cambio en la actividad promocional
de Canarias.
Se han elaborado las primeras Cuentas Satélite del Turismo
de Canarias, (en cumplimiento de la Directriz 29). Con ello, nuestra
Comunidad Autónoma se convierte en la primera del Estado
en cuantificar el impacto económico del Turismo. (De estas
cuentas se deduce que el turismo ocupa al 37,3% de nuestra población
activa (y representa el 32,6% del PIB). De hecho, el turismo ocupa
en Canarias a casi 300.000 trabajadores, y es, con mucho, el principal
generador de empleo en el Archipiélago). Estamos haciendo
un especial esfuerzo en la preparación de nuestros trabajadores
como elemento fundamental en la competitividad del sector. Hemos
elaborado un Plan Formativo con el fin de mejorar la calidad de
la oferta educativa en el sector turístico y su adecuación
a las necesidades actuales.
La Consejería ha iniciado un proceso de simplificación
y racionalización de la normativa turística vigente
que adapte el marco normativo para mejorar la competitividad del
sector.
Hemos firmado y puesto en marcha los convenios del Plan de Infraestructura
y Calidad Turística con los diferentes cabildos por un importe
superior a los 252 millones de euros. Las acciones que se están
llevando a cabo tienen como finalidad la mejora de las infraestructuras
turísticas en dos aspectos: el embellecimiento de los atractivos
turísticos de las islas, incluyendo los recursos naturales,
por un lado. Y, por otro, un adecuado desarrollo urbanístico
de los distintos enclaves turísticos (y el acondicionamiento
de los elementos que sustenten una diversificación de la
oferta hacia el turismo rural, cultural, de salud, náutico,
etcétera. Todo ello con el fin de asegurar la sostenibilidad
del desarrollo económico de las Islas).
Para dar cumplimiento a las directrices de Ordenación del
Turismo de Canarias y fomentar la renovación y sustitución
de la planta alojativa inadecuada y la regeneración de la
ciudad turística degradada, hemos puesto en marcha los trabajos
de elaboración de los Programas de Renovación y Rehabilitación
de Puerto del Carmen, San Agustín, Corralejo y Puerto de
la Cruz, a los que seguirán Morro Jable y Los Cristianos.
También queremos destacar otras iniciativas desarrolladas
para dar cumplimiento a las Directrices: la culminación de
un censo de Establecimientos Alojativos y de Equipamientos Complementarios
y la creación del Observatorio de Turismo de Canarias y la
Agencia de Calidad Turística. (Además, se ha implantado
el sistema informático del sector público turístico
como elemento básico en la creación de un sistema
de información para acometer la planificación, la
ordenación y la regulación del sector).
En lo que queda de legislatura seguiremos trabajando en el desarrollo
de las Directrices de Ordenación, en especial en el programa
de actuaciones ejemplares de rehabilitación urbana que articulará
las acciones para renovar o sustituir la planta alojativa inadecuada
y la regeneración de la ciudad turística degradada.
Señorías,
Canarias fue el territorio español que más rotundamente
refrendó la Constitución Europea el pasado 20 de febrero.
También es verdad que ninguna otra comunidad española
era contemplada expresamente. Seguramente, porque ningún
otro territorio necesitaba tanto garantizar su derecho a ver reconocida
su diferencia -nuestra ultraperiferia- como el nuestro.
(A pesar del número de canarios que no se acercó
a las urnas para ejercer su derecho -menor, en cualquier caso, que
en otras convocatorias europeas- es un logro importantísimo
la cantidad de votos afirmativos que cosechó la consulta
en nuestro Archipiélago).
En su día, nos costó entender qué era eso
de Europa, que nos quedaba tan lejos. Nuestra relación con
el viejo continente comenzó desde la desconfianza y el desconocimiento.
Y, sólo gracias al esfuerzo de las sucesivas instituciones
autonómicas, hemos ido subiendo los peldaños del respeto
y la consideración mutua. Por fin, hoy hemos alcanzado el
reconocimiento de nuestra ultraperiferia.
Nunca tres artículos de una norma no española tendrán
tanta repercusión para los ciudadanos de Canarias como los
recogidos en la Constitución Europea. Porque constituyen
un marco jurídico de aplicación del derecho comunitario
en Canarias, y porque podremos comprobar día a día
sus consecuencias en aspectos tan cotidianos como la cesta de la
compra.
No pretendo endosar el mérito de este logro al gobierno
que presido. Aunque, desde luego, nadie podrá decir que no
hemos trabajado, luchado y defendido aquí, en Madrid y en
Bruselas nuestras especiales singularidades. Como el que más.
Pero es justo reconocer también no sólo el camino
iniciado por otros gobiernos, sino también el consenso que
siempre hemos sabido alcanzar todos -gobierno, oposición
y sectores sociales- en lo que se refiere a nuestra relación
con Europa.
Debemos aspirar ahora a que la previsible reforma de la Constitución
Española recoja el reconocimiento de la ultraperiferia de
Canarias como un hecho diferencial, tanto o más determinante
de nuestro desarrollo y de nuestra singularidad que la fragmentación.
Es consecuente, lógico, necesario y hasta inevitable en el
tiempo que nuestras normas constitucionales -europea, española
y canaria - estén en línea y sean coherentes. No tendría
mucho sentido que un reconocimiento en el más alto nivel
fuera ignorado o pasado por alto en el ámbito español.
No tendría ningún sentido que lo que ya tres cuartas
partes de los españoles han refrendando en el último
referéndum fuese ahora ignorado por la Constitución
Española.
Señoras y señores diputados,
Dije en mi discurso de investidura que, si iba a ser presidente,
sería un presidente nacionalista. Porque soy nacionalista
por convicción. De un nacionalismo integrador con respecto
al Estado. De un nacionalismo que entiende que las limitaciones
geográficas, la distancia y la fragmentación territorial
definen -no sólo una muy concreta forma de vivir- sino también
nuestra propia forma de sentir, nuestra propia identidad. Y que
entiende que, a pesar de sus limitaciones, esta tierra del Sur tiene
derecho a las mismas oportunidades que disfrutan las que empiezan
de Cádiz hacia el norte.
Nuestro autogobierno, el reconocimiento de nuestras singularidades,
nuestra posición en Europa y en el entorno atlántico
en el que estamos situados, ha dependido -y seguirá haciéndolo-
de nuestro esfuerzo.
Hago este inciso para explicar por qué, en 2004, el Gobierno
que presido entendió que había llegado el momento
de proceder a una reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias
que nos proporcionará una norma de rango constitucional para
encarar con garantías el siglo XXI. Y, en consecuencia, iniciamos
el proceso de reforma estatutaria.
Es cierto que nuestro Estatuto no es una norma especialmente antigua.
Sin embargo, cuando se elaboró, tomamos como referencia otros
estatutos de otras comunidades. Aquello era nuevo para nosotros,
y aunque conseguimos un gran texto, no es -a nuestro juicio- el
mejor equipaje con el que emprender con plenas garantías
nuestro camino futuro.
No fuimos los únicos en entenderlo así.
De hecho, cuando en mayo del pasado año iniciamos este proceso,
lo hicimos en coincidencia con dos hechos muy propicios: el reconocimiento
de la ultraperiferia en el entonces proyecto de Constitución
Europea y la predisposición de los dos principales partidos
estatales -el Partido Socialista y el Partido Popular- a iniciar
las reformas de los estatutos de autonomía de los pueblos
de España.
En casa, en Canarias, supimos estar a la altura. Y, como ocurre
en las ocasiones históricas que lo han demandado, los cuatro
grupos políticos con representación parlamentaria
estuvimos de acuerdo en que era el momento de iniciar el proceso
de reforma. Así que, de común acuerdo también,
impulsé la creación del que conocemos como Comité
de Expertos. Este grupo de especialistas elaboró un documento
que es una sólida base para los trabajos de la ponencia parlamentaria.
De hecho, a estas alturas, Canarias es - me resisto a utilizar como
forma verbal el pasado- una de las comunidades que lleva su proceso
de reforma más adelantado.
¿Qué estamos tratando de conseguir?
Canarias se encuentra ante la posibilidad de dotarse de una norma
básica, absolutamente nuestra, absolutamente adaptada las
necesidades del presente y del futuro, dentro del marco constitucional
de España. Nuestro estatuto archipielágico. Un texto
que articule los principios de ultraperiferia, de espacio único,
de respeto a la diversidad de las islas y de centralidad atlántica,
que son las cuatro bases sobre los que se asienta nuestro desarrollo,
y sobre los que les he hablado en este discurso.
Un nuevo Estatuto que, más allá de las polémicas
peninsulares sobre las denominaciones, nos defina como lo que somos,
un archipiélago atlántico, que es algo más
que un territorio, porque lo conforma también nuestro espacio
marítimo interinsular, las aguas canarias sobre las que no
mantenemos hasta ahora ni dominio ni control. Un Estatuto que nos
otorgue más capacidad de actuación en los ámbitos
que más afectan a nuestra condición insular y ultraperiférica:
los puertos y aeropuertos, el transporte aéreo interinsular,
el comercio exterior, extranjería y régimen económico
y fiscal. En definitiva, un marco que nos permita encarar los nuevos
retos políticos, sociales y económicos de Canarias
en el siglo XXI. Porque no podemos responder a problemas muy diferentes
a los continentales con marcos estatutarios parecidos a los peninsulares.
El PSOE ha abandonado la ponencia parlamentaria, rompiendo unilateralmente
el consenso que habíamos logrado. Las discrepancias en torno
a una reforma del sistema electoral que no forma parte del Estatuto
han sido el detonante para esa ruptura. En este punto, me gustaría
recordar tres cosas.
En primer lugar, que no estamos en contra de una reforma electoral.
Lo estamos a que se inicie fuera de la ponencia parlamentaria de
Reforma del Estatuto de Autonomía. Porque una cosa es contar
con las opiniones de la calle y otra no contar en absoluto con las
de esta Cámara. Se han invertido los términos. No
se pueden pedir grandes mayorías reforzadas para leyes de
este rango, al mismo tiempo que se abandona el foro donde se han
de lograr, haciendo añicos en Canarias el talante del que
quieren presumir en todo el mundo.
La segunda es que acordamos en el 2004 que ninguna formación
plantearía proposiciones de ley propias en estos temas, que
las diferencias se debatirían entre los líderes de
los partidos y que trataríamos, por su importancia, de conseguir
un texto lo más consensuado posible.
Y, en tercer lugar, me gustaría recordar que, en el inicio
de nuestra autonomía -cuando empezaron a sentarse las bases
de nuestra convivencia democrática-, fuimos capaces de alcanzar
ese consenso. Hoy tenemos que ser capaces de demostrar la misma
grandeza.
Señor presidente,
Señoras y señores diputados
A lo largo de esta tarde les he estado exponiendo lo que han sido
las acciones más importantes realizadas por el Gobierno el
pasado año, y algunas de las que haremos en lo que queda
de legislatura. (No he extendido finalmente la mirada ni el análisis
a la última década, un periodo en el que Canarias
tanto ha avanzado. Y no lo he hecho porque ya son datos conocidos
y porque debemos centrar más nuestro interés en los
problemas del presente y en las necesidades del futuro que en el
recuerdo autocomplaciente de los logros del pasado).
Trabajamos con un fin: conseguir una Canarias única, diversa
y atlántica. Una tierra en la que cada isla se sienta propia
y diferente y, a su vez, parte de un todo, de un único espacio
en donde la movilidad sea un hecho y un hábito. Un pueblo
con identidad propia y con conexiones con los tres continentes a
los que se encuentra unido.
Creemos que ese objetivo se debe alcanzar siguiendo una filosofía
que impregne todas y cada una de las acciones, no sólo del
Gobierno, sino de la sociedad en su conjunto: la sostenibilidad.
(Y partiendo y siguiendo ese principio, articulamos políticas
que van dirigidas a las personas y políticas que van dirigidas
al territorio).
Y concluyo, señorías, con una referencia al cambio
político ocurrido en el último año en Madrid
y al clima que produjo en nuestro Archipiélago.
De hecho, se creó en Canarias una situación expectante
que no llegó a afectar al Gobierno por mucha predicción,
quiniela o cantos de sirena que flotaran en el ambiente. Hubo, efectivamente,
que comenzar a reconstruir el diálogo y la coparticipación
con la nueva mayoría de gobierno en España y con todos
y cada uno de los ministerios, recreando lazos de confianza y colaboración.
Pero nuestro Gobierno no se ha echado al monte, ni ha optado por
una estrategia de confrontación, como algunos esperaban,
ni ha bajado un punto sus reivindicaciones. Hemos mantenido una
lealtad institucional impecable (ahí está el resultado
del referéndum europeo para demostrarlo) y esperamos que
se nos devuelva la misma moneda.
Porque no nos vale que seamos los españoles que más
hemos apostado por la Constitución Europea -un auténtico
proyecto de Estado - y que ahora, por el contrario, se nos diga
que en el bloque constitucional español (la Constitución
Española y nuestro Estatuto) no cabe el mismo reconocimiento
a nuestra condición ultraperiférica, tachándolo
de "filosoberanista". Una acusación hecha apenas
días después de que ese reconocimiento fuera respaldado
por el 77% de los españoles en las urnas.
Ha habido interpretaciones varias sobre los últimos acontecimientos
políticos referidos a Canarias, aquí y en Madrid.
Bien se consideren como una maniobra de distracción, bien
como una provocación o, simplemente, como un freno a los
procesos puestos en marcha, lo cierto es que ni nos van a poner
nerviosos, ni nos van a abocar a la parálisis, ni van a quebrar
el espíritu de diálogo y de suma de esfuerzos a los
que esta Presidencia se comprometió desde el principio.
Llámese azar geográfico, llámese suerte histórica,
lo cierto es que el destino nos hizo archipielágicos y ultraperiféricos.
Durante siglos sufrimos esa condición. Hoy estamos llamados
a aprovechar esa oportunidad.
"Yo no creo que el destino caerá sobre nosotros hagamos
lo que hagamos -dijo hace tiempo Churchil -. Creo en un destino
que caerá sobre nosotros si no hacemos nada".
Se nos abren en este tiempo muchas oportunidades históricas.
El pueblo canario admitirá y aún agradecerá
que sus partidos políticos contrapesen sus posiciones. Lo
que no perdonaría nunca es que las lastren hasta la parálisis.
Por ello, confío en que el sentido común se imponga
y empuje a la voluntad, a las voluntades de todos, por el camino
de los grandes acuerdos.
Muchas gracias

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