EFE, Las Palmas
Pablo Álvarez, nuevo presidente de la UD Vecindario, presentó ayer a los medios al resto de los miembros de la junta directiva. El máximo mandatario del equipo asume el cargo "con mucha ilusión", según declaró, aunque advirtió de que en su equipo ejecutivo "nadie se va a arruinar por salvar al club".
"Tengo que reconocer que el fútbol no me apasiona. Soy un empresario que hace unos meses firmó unos avales para ayudar a la entidad y, como ha pasado el tiempo y nada ha cambiado, he entrado de lleno para tratar de desbloquear la situación. El resto de personas y yo tenemos muchísimos empleados a nuestro cargo en nuestros negocios y de ninguna manera pondremos en peligro más patrimonio privado por el Vecindario", detalló.
Sin embargo, Álvarez destacó que pondrá "el máximo esfuerzo y dedicación" por el bien de la institución.
"Hemos recogido una deuda bastante grande y nos queda un camino larguísimo por recorrer. Tras aplicar recortes y respetar los compromisos adquiridos, mantenemos una política austera. No nos queda otro remedio", añadió.
Desde el consistorio de Santa Lucía "están echando una mano", desveló Pablo Álvarez.
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