NO HAY NADA como tener una huerta en el patio de casa. Una "huerta" que sólo tiene un montón de macetas en las que fuimos plantando semillas de hierbas y especias. Plantines. Macetas aromáticas que cambian el humor de quien las posee y ama. Como yo, que adoraba mi pequeño lugar fragante, la huertita que tenía en la casa de mis padres. Sólo quien posea ese tesoro, puede saber lo que significa no tener limitaciones a la hora de cocinar. Las infinitas posibilidades que entrega ese botín personalísimo.
Creo que nunca es tarde para empezar esa colección, verlas crecer, cambiar y regalarnos sus aromas de día, e incluso en una noche de verano cuando dejamos la ventana abierta.
Lo maravilloso de tener este rincón en nuestra casa es que cada vez que decidamos cocinar agregaremos al plato mucho más que sabores.
La mía tenía albahaca, romero, menta, salvia, tomillo, perejil, ciboulette o cebollino francés, curry y algunas otras que me voy dejando olvidadas. Tuve, en algún momento una planta increíble de tomates cherrys. La disfruté toda una temporada.
En general, uno puede adquirir estos plantines en todos lados, desde supermercados hasta floristerías, e incluso las he visto en fruterías. Son muy baratas y la única ciencia es pasarlas a una maceta más grande con tierra preparada. Yo recomendaría dejarlas crecer un poco antes de atacarlas para preparar un curry.
Uno debe elegir las que más le gusten, pensar en los platos que le apetecería comer si las tuviera, por ejemplo en mi caso nunca podría faltar la albahaca porque me alucina una buena ensalada capresse con mozzarella, tomates, rojos y perfumados, y unas hojas frescas y troceadas con las manos.
La salvia va de maravillas con la calabaza. El tomillo y el romero aman las carnes y la ciboulette fresca y picada bien fina es un placer con queso crema, ensaladas o salmón.
Pero además de tener mil usos en la cocina, muchas tienen propiedades medicinales y lo que es mejor aún, alegran el alma del buen cocinero.
Regálese una pequeña huerta de macetas de hierbas, es una de las cosas más fáciles del mundo. Casi no necesitan cuidados y a cambio nos regalan infinidad de posibilidades. No importa si es una o diez, lo importante es empezar.
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