1.- Lo que acaba de hacer la alcaldesa del Puerto de la Cruz, Lola Padrón , puede catalogarse como una faena taurina a portagayola, políticamente impecable, éticamente discutible y legalmente aceptable. Ha decidido someter a mejor criterio la liberación económica de dos concejales de la oposición, con un sueldo neto de más de 3.000 euros para cada uno, y dotar de recursos a los grupos de Coalición Canaria y del PP. De esta manera, Eva Navarro recibirá un sueldo mensual por "controlar y fiscalizar" la labor del gobierno del PSOE en minoría y el otro concejal del PP, Luis Miguel Rodríguez , podrá cobrar del dinero del grupo; la concejala de Coalición Canaria Sandra Rodríguez , sería liberada con sueldo (Marcos Brito se niega a percibir dinero municipal) y aquí paz y en el cielo gloria. Si los corazones funcionan con el marcapasos de la dádiva, todo será más amable en aquella sede municipal.
2.- Lola es listísima -yo no la creía tanto, la verdad-. Eva Navarro no se tendrá que ir a Lanzarote a cubrir su plaza de Televisión Española; se queda en el Puerto y no verá mermada su economía familiar, pues cobrará, brutos, más de 4.000 euros al mes, que se le quedan en unos 3.000 netos. Puestos a ver, si este encaje de bolillos de Lola sirve para estabilizar el gobierno de la ciudad, bienvenido sea. En el último pleno, celebrado el pasado lunes, hubo tal distensión que hasta los socialistas le rieron las gracias a Marcos Brito cuando éste le declaró la guerra a las cucarachas, convirtiéndose en el nuevo flautista de Hamelin cucarachero.
3.- Si yo me había referido a Lola Padrón como la peor alcaldesa del mundo, eufemismo que espero me perdone, he de recular; debo reconocer y reconozco que, por fin, ha empuñado con mano firme el gobierno del municipio y que esta jugada maestra la convierte en mi favorita. Ya que no había voluntad (por motivos inconfensables, que van saliendo) de presentarle una moción de censura, como pedía casi todo el pueblo, ahora es menester apoyarla para que saque el Puerto adelante. Si no lo hace habrá que reprobárselo, pero también es verdad que ella necesita de la tranquilidad de la conciencia crítica portuense (tremendamente árida) para que la dejen trabajar. Y yo me alineo con su proyecto de ciudad y pido a la oposición que la apoye para que el Puerto de la Cruz no sea un circo romano, sino la ciudad alegre y confiada que siempre fue. Palabra de Dios; te alabamos, Señor.
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