COLPISA, Bagdad
Tras el fracaso de la vasta operación lanzada para lograr la seguridad en la capital iraquí, EEUU va a enviar 17.500 soldados adicionales para intentar ganar la "batalla de Bagdad", aplicando la nueva doctrina de lucha contra la insurrección.
Sus colegas lo llaman "el rey David": el general David Petraeus, de 54 años, ex comandante de la prestigiosa 101 división aerotransportada, dirigirá a las tropas estadounidenses en Irak. Así podrá poner en práctica el manual militar contra la insurrección, publicado en diciembre, del cual Petraeus es uno de los principales autores.
Sacando las lecciones de casi cuatro años de guerra en Irak, la nueva doctrina contradice numerosas tácticas empleadas hasta el momento por el ejército estadounidense.
"La victoria final, en las operaciones contra la insurrección, se obtiene protegiendo a la población, no a las propias fuerzas. Si los soldados se quedan en sus bases, pierden el contacto con la población, dan la impresión de que están asustados y dejan la iniciativa en manos de los insurgentes", proclama el nuevo manual.
Ahora bien, en Irak, los soldados estadounidenses están acuartelados en guarniciones semejantes a fortalezas de las que solamente salen cuando van en caravanas muy armadas, provocando la fuga de los vehículos civiles que se encuentran a su paso.
El empleo de la fuerza
El empleo de la fuerza también es objeto de un análisis crítico. "La clave está en saber cuándo es necesario utilizar la fuerza y cuándo puede ser contraproducente", por los riesgos de "daños secundarios" (víctimas entre la población civil), y para no dar armas a la "propaganda" enemiga.
Se trata de una pequeña revolución cultural para un ejército que, con orgullo, llamó a su campaña de invasión de Irak en marzo de 2003 "choque y miedo", criticado incluso por sus aliados debido a su propensión al "gatillo fácil".
Pero de la teoría a la práctica hay una gran distancia, y el ejército estadounidense tiene poca experiencia en materia de lucha contra la insurrección, sobre todo en el medio urbano. Lo más importante es no repetir el asalto a Faluya, que casi fue reducida a cenizas en noviembre de 2004.
Por otro lado, tampoco es seguro que el general Petraeus vaya a disponer de los medios necesarios para poner en práctica sus propias recomendaciones. Bush anunció el miércoles el envío de 21.500 militares para reforzar a los 132.000 que ya están presentes en el país.
Unos 17.500 serán desplegados en Bagdad, elevando a más de 35.000 el número de militares disponibles en la capital.
Pero el manual recuerda que "unos 20 soldados para mil habitantes es considerado como el mínimo requerido para operaciones antiguerrilleras", por lo que teniendo en cuenta los seis millones de habitantes de Bagdad, se necesitarían unos 120.000 hombres.
Sin embargo, los estadounidenses estarán respaldados por fuerzas iraquíes reforzadas, de hasta 30.000 policías y 20.000 soldados, pero siguen lejos del resultado ideal, teniendo en cuenta que estos militares son poco fiables en combate y que la policía está infiltrada por las milicias chiítas.
El plan "Juntos adelante", lanzado en junio de 2006, fracasó por no disponer de suficientes hombres para aplicar la estrategia de "limpiar, mantener, construir". Los soldados sólo tenían algunos minutos para inspeccionar un edificio y su objetivo no era permanecer para "dominar" los barrios.
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