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WLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO

14/ene/07 11:09
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Estas pasadas navidades hemos vuelto a batir récords negativos en la isla de Tenerife: el pasado día 2 de enero se depositaron en el vertedero de Arico 2.925 toneladas de residuos sólidos urbanos. Está asombrosa cifra hace trizas toda la estadística precedente de los residuos en el Complejo Medioambiental de Arico. El dato es aún más preocupante si tenemos en cuenta que ya no se llevan allí ni los neumáticos ni una parte importante del papel, los cartones o el vidrio que se obtiene por medio de la recogida selectiva. Hay dos lecturas contrapuestas en estos datos: por un lado, el reciclado y la concienciación de la población comienza a funcionar de manera significativa y, por otro lado, a pesar de ello esta sociedad crece de forma significativa en su generación de residuos no reciclables. Es evidente para cualquier observador que los motivos para que nuestra preocupación aumente no faltan.

Estas líneas tienen la intención de contribuir modestamente a sembrar un pequeño cambio de mentalidad. Asimismo, no queremos en modo alguno transmitir un mensaje pesimista y negativo, más bien al contrario, buscar y alentar un mayor compromiso ambiental que promueva que la verdadera sostenibilidad comienza en cada casa, en cada familia. Por supuesto, sin olvidar al sector privado, a las empresas y a todas las instituciones públicas. Es curioso que todos los días hablamos de sociedad y economía, a la hora de medir los elementos de consumo y derroche de esta sociedad según estas contradicciones como las que encontramos cada día en nuestras carreteras. Se habla a menudo de crisis y pobreza, pero los coches anegan las vías de comunicación cada vez más.

Por ello, hemos elegido como título de este artículo uno de nuestros topónimos tradicionales más afortunados: "vera" (borde), es la forma que nuestros antepasados utilizaban para situar las orillas de los precipicios o de los barrancos. A causa del crecimiento poblacional y del consumo, del derroche generalizado y colectivo, parece que Tenerife está a la vera de sobrepasar una cifra insospechada hace pocos años de generación de residuos. A pesar de que detectamos un inicio de un cambio de actitud, lo cierto es que los números no dejan lugar a dudas sobre la tendencia dominante, difícilmente lograremos reducir estos números. Lo más probable es que no dejen de crecer y superemos en poco tiempo esta "vera" que antes parecía inalcanzable. Llegan las rebajas y ello significa que volveremos a acercarnos al listón del 2 ó el 6 de enero, los días récord de la historia de la basura en Tenerife.

Estoy un poco cansado de escuchar todos los días referencias continuas a la ecología, el medio ambiente, la solidaridad, la sociedad sostenible y tantas otras palabras vacías de contenido. La realidad es obstinada y los hechos -por desgracia- apuntan en la dirección contraria.

No sólo tratamos en este artículo de apelar a la responsabilidad colectiva e individual de nuestra gente sobre que hagan un esfuerzo por reducir en la medida de lo posible su consumo y de forma paralela intentar generar menos residuos o separarlos en origen, en cada uno de los contenedores. Asimismo, debemos ser solidarios con el municipio de Arico que soporta una dura carga, generada por el resto del territorio insular, con especial mención al Área Metropolitana o a las zonas turísticas.

Los políticos hemos de comprender que la educación ambiental no es suficiente, a pesar del ingente esfuerzo que hacemos porque la totalidad de los escolares de la isla pasen por el Complejo Medio Ambiental de Arico y conozcan la verdadera realidad de los residuos que generan en sus casas. No basta con trabajar para el futuro. Es necesario que tomemos medidas urgentes en el presente. Al final será "Don Bolsillo" la única solución razonable, que habrá que tomar tarde o temprano. El único lenguaje efectivo que parece calar es la disuasión de la economía, de las tasas que debemos pagar por el servicio de recogida, por no hablar de cuantificar los costes ambientales y eco-ambientales que lleva aparejada la generación de cantidades ingentes de residuos.

Para concluir, parece oportuno destacar una serie de aspectos positivos del año que ha terminado. En concreto, se trata del descenso de 4.573 toneladas de residuos sólidos registrado en el Área metropolitana, en los municipios de Santa Cruz, La Laguna, El Rosario y Tegueste. Una prueba palpable de que el reciclado está funcionando. No obstante, se ha producido un crecimiento importante, de 5.807 toneladas, en el suroeste de la isla, que se debe al crecimiento poblacional y al de visitantes foráneos. Por último, también hemos detectado un incremento de 19.723 tms que llegan a Arico y que se explican -posiblemente- por el aumento de toneladas de los lodos de depuradora y por el cierre de una serie de vertederos incontrolados en el municipio de Güímar. Un hecho sin duda positivo y que debe extenderse a cualquier punto de la isla en donde subsistan este tipo de agresiones al Medio Ambiente.

* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife

 

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