NO TENEMOS POR QUÉ QUEJARNOS. Tenerife ha sido noticia estos días en la prensa nacional. Ya puede perder el Tenerife con el Vecindario y dimitir diecisiete miembros de la ejecutiva y el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Santa Cruz, que siempre habrá otra cosa que mantenga en alto el pabellón de la Isla. Esta vez podemos señalar como motivo de orgullo haberse cometido un atraco en dos minutos, con lo que queda en nuestro poder el récord de menor tiempo empleado en desvalijar un establecimiento.
Puede que las obras se eternicen y las calles estén levantadas durante meses con el correspondiente cabreo de comerciantes y conductores de vehículos, y puede también que se tarde 45 minutos en cubrir el trayecto Santa Cruz-Los Rodeos, perdiendo muchos viajeros el avión al que trataban de llegar, pero, eso sí, para atracar, para atracar en tiempo récord, que nos llamen a nosotros. Con una novedad añadida, que los atracadores no emplearon antifaces, como en las películas rancias de este tema, sino cascos de motoristas, lo que no quiere decir, por supuesto, que los delincuentes practiquen el motorismo, sino que eligieron este sofisticado cubre-cabeza para llevar a cabo su acción delictiva.
En resumen, que se nos podrá calificar de faltos de recursos en algunas materias, pero no de faltos de idea. Nos las ingeniamos para suplir aquellas deficiencias que padecemos en otros terrenos; lo que, por otra parte, no es de extrañar, pues eso es lo que venimos haciendo con la inmigración, cuando Europa y las autoridades de Madrid nos han dejado un poco a nuestra suerte. Pero, ¿es para vanagloriarse poseer un récord de este tipo? Yo creo que no, querido lector.
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