Rafael Amargo se convertirá el miércoles 14 de febrero en el director artístico más joven que se haya puesto al frente de la dirección. Este "bailaor" que se estrena en Tenerife en un espectáculo tan multitudinario asegura no tener miedo a que lo comparen con sus antecesores en el puesto. "Lo que tengo miedo es a que no me entiendan", precisa. "Colega" de Miguel Zerolo, como se define en su tono desenfadado, el responsable artístico dice no temer a que lo comparen con sus antecesores en el cargo, caso, entre otros, de los fallecidos José Tamayo y José Antonio Plaza, o del calibre de directores que triunfan en el musical como Jaime Azpilicueta, sin obviar a Eduardo Bazo o Francis Suárez y Geni Afonso. A mitad de camino entre la valentía y la arrogancia, Rafael Amargo es contundente: "No tengo miedo de que me comparen porque esta gala no tiene
naíta que ver con las anteriores". "Si querían algo diferente, esto es radical y diferente; un poco punky". "Cuando me llamaron desde la organización de Tenerife me dijeron -comenta- que llevaban cinco años con el mismo director y que habían pensado en una persona opuesta a lo que tenían hasta entonces para hacer las cosas en otro sentido. Ya tengo hecha la escaleta y le puedo garantizar que está saliendo una gala muy controvertida, que no va a ser al gusto de todos o, a lo mejor, para sorpresa mía, suscita el agrado unánime. La gala va a tener poca pluma, poca lentejuela, poca murga, poca comparsa. Le voy a dar la vuelta a la historia. Si querían algo diferente, esto es radical y diferente", explica Amargo, quien se atreve a definir su montaje escénico como "un poco fanky". "Quien vaya esta noche o mañana a ver el montaje de
El Quijote en el Auditorio de Tenerife entenderá lo que quiero hacer", añade. El "bailaor", quizás siguiendo las directrices que le ha marcado la organización, apuesta por romper ese Carnaval que "siempre se asocia con los ritmos latinos. Se puede hace de otra manera", dice casi como amenaza.